sábado, 4 de junio de 2011

Muñecas De Porcelana…

Muñecas De Porcelana…
Allí estaban,  como cada noche. Allí, detrás de las murallas lumínica de la gran ciudad, en fila una junto a la otra como un desfile de princesas nocturnas. Exhibiendo gran parte de su bello cuerpo, un cuerpo lapidado por las piedras de la desilusión, la tristeza, la decepción, la agonía y la sumisión.

Las miro y pienso, pienso que detrás de esa falda corta hay una vida demasiado larga, una vida dedicada a la clandestinidad de la pasión, a profundizar en las entrañas de este oficio tan antiguo como la injusticia o el abuso. Es evidente que detrás de cada una hay una niña, una madre, una familia y una historia, será curiosidad pero siempre me pregunto cómo es que acabaron dedicándose a eso. Supongo que cuando todas las personas te dan la espalda o incluso de cara no pueden ni quieren ayudarte debe ser como otra salida. Multitud de preguntas me asaltan ¿Qué pensará cuando se mira al espejo? ¿Qué habrá desayunado? ¿Cómo serán sus despertares y sus sueños? Etc.

Me asusto de imaginar cómo debe ser una noche en sus carnes, ver su labor desde sus ojos, Dios, me dan hasta escalofríos. Tener que pasar frío, asustarse de cada sobra pensando que puede ser cualquier persona dañina o con cualquier ideología diferente y te hiera, aunque sólo sea psicológicamente, el sentirse inerte al acercarse un coche o un cliente, tener miedo a que te hará en aquella jaula en la que domina el que tiene el poder de la moneda, el no ser la dueña de tu propio cuerpo. Se debe ser muy fuerte, tener un alma a prueba de bombas, tener una fuerza más potente que la de un brazo, la de un puñetazo o la de un insulto hay que tener una especia de escudo indestructible.

Pero después de hacerme tantas preguntas, tantas cuestiones que… Bueno, son complicadas sólo sé que ésta noche volverán y ahí estarán  como cada noche, otra vez un extenso escaparate de muñecas de porcelanas que lo único que se le puede romper es su alma…
Me gustaría despedirme con un “Ending” de una canción de Nach.



-Voz En Off : La gente mira a las putas por encima del hombro. Nunca te dan una oportunidad porque piensan que has tomado la salida fácil. No se imaginan la falta de voluntad que se necesita para hacer lo que hacemos, recorrer las calles, noches tras noche. Recibiendo golpes y su desprecio…


Eric T. Kalunga López 

miércoles, 25 de mayo de 2011

¡Payaso!

¡Payaso!

La vida es larga y dura así que podría comenzar pidiendo que comieseis la vida, para darle un toque de humor a esto, sí, exacto un toque de humor un poco raro  la palabra humor para este blog que siempre sacar a relucir las pocas cosas buenas que hay entre las carencias del ser que llamamos humano.

Esta vida perdería muchísimo sentido sin humor ni para sus representantes, sin sus payasos, sin sus ángeles. Sonrío de orgullo con solo pensar que yo soy un payaso de estos, sí, exacto e considero un payaso y encima de los buenos. Es absurdo que la gente utilice cómo insulto esta palabra que encierra un amor y un cariño inmenso por la carcajada. Hay muchas cosas peores que ser payaso, no sé por dónde podría comenzar ¿Inspector de hacienda quizá? ¿Abogado?... Bueno, para gustos colores, pero lo que intento decir es que, para ser una persona que se dedica a sustraer un grandísimo porcentaje de un salario de un compatriota o mentir como un cosaco por defender una falsa inocencia de un criminal, delincuente o vándalo prefiero ser un payaso, un libertador de la felicidad, origen del show y pastor de la risa, ya que ser un arlequín de la vida llena mucho más que cualquier cosa, el humor que se emana de una persona así hace que la gente desarrolle un cariño muy entrañable y eso, la verdad es que no tiene precio. También está lo que significa para la gente que seas un profesional de la carcajada. El que cuenten contigo para cuando no se soporten ni ellos mismo, ser el único escudo que tienen de su amargura y ser el soldado que lucha contra sus malos pensamientos y sus ganas de rendirse

Pero, sobre todo, el sentido de ser payaso se lo tiene que dar uno mismo y saber qué responsabilidad requiere ser uno, pero uno de los de verdad. El no poder permitirte fallar, el no poder ser negativo jamás ¿Qué payaso deprime? Estar ahí, para ayudar, dar el espectáculo y llamar la atención por las buenas vibraciones que irradies pero, el ser amante de la risa, sobre todo el deber de llevar una gran sonrisa siempre y que hagas tan contagiosa que se contagie a la velocidad que el agua se cuela entre las rocas…

En realidad, ser un payaso es más responsabilidad de lo que parece, en realidad el ser payaso es maravilloso...


Eric T. Kalunga López 

lunes, 23 de mayo de 2011

El Peor Contrincante

El Peor Contrincante

A Veces… estás cansado de todo, te sientes arrastrado por la corriente, una corriente tan grande y fuerte que sientes que es capad de romperte todo y cada uno de tus huesos en un simple instante, más en esta época que muchos tenemos muchas  cosas en juego.

Sinceramente, cuando no sé puede más y ni siquiera sabes por qué estás siguiendo adelante, cuando ni siquiera ves el motivo para terminar la aventura que emprendimos y sólo continúanos porque recordamos que dijimos que merecía la pena, nos arrepentimos de haber dado siquiera el primer paso, pero bueno ya estamos ahí al final o en la mitad de un sendero que comenzamos ayer y cuando ya hemos caído en esos pensamiento, amigas y amigos, ya hemos perdido lo más importante que son las ganas de terminar lo comenzado, la ilusión y el ímpetu, ya sin eso, el terminar carece de cualquier sentido pero no hay peor contrincante qu e el que no tiene nada que perder…

Yo decidí ser cómo ese rival, terminar con todo, dar el paso más para conocer y terminar lo que comencé y lo que me llevó a perder cosas importantes cosas que añoro, cosas que todos echaríamos en falta, pensar no puedo más y gritar ahora o nunca, la opción de jugártela al todo por el todo, porque de todas maneras si te quedas quieto, caerás ¿y qué más da arriesgar si está todo perdido?

Prefiero, arrepentirme de haber embarcado y hundirme junto a mis ilusiones y penas que a quedarme y ver zapar el barco mientras mis ganas de vivir está siendo violadas por mi propia ira






Eric T. Kalunga López 

jueves, 5 de mayo de 2011

¿Racismo?

¿Racismo?

Blanco, negro, chino, báh ¿Cuánta basura tendré que seguir escuchando? Es bastante idiota, el racismo simplemente es un cuento chino para argumentar la violencia gratuita hacía una minoría actual. El hecho de que este fenómeno aumente proporcionalmente al del crecimiento de la inmigración y la proliferación de los individuos “distintos”. Lo que sucede es que simplemente tiene miedo a que la minoría deje de serlo, que adquiera más poder, el racismo simplemente es un síntoma de cobardía, por lo cual, lo mayores racistas no son más que unas gallinas que han perdido sus huevos. Respeto la ideología racista lo mismo que puedo respetar cualquier otra, aunque no la comparto, pero, sinceramente va más allá de lo que podéis pensar, el simple hecho de clasificarme con cualidades como, la de jugar bien al baloncesto, tener un miembro viril extenso o tener un físico desarrollado por genética, es un hecho tan racista como el decir que soy un animal por tener este color de piel, que por cierto agradezco mucho, es otro tipo de racismo, enaltecer una raza ajena es degradar la propia y la verdad aunque los detalles de mi cuerpo me den cierta ventaja no me puedo considerar mejor, pero tampoco peor que nadie.




Tampoco puedo permitir que digan “todos somos iguales”. Dios que payasada más grande ¿De verdad creéis que con todo lo que he podido pasar, tanto prejuicios, tantos insultos podré pensar eso algún  día? No es lo mismo, ser lo mismo, que servir para lo mismo. No somos iguales, cada unos tenemos nuestras culturas, nuestro colores, nuestras banderas y todas son independiente unas de otras claramente. La utopía de que todos seamos iguales, de que no haya diferencias entre unos y otros es un gran error señores, la única manera de que suceda es que todo seamos grises y amigos y amigas, no voy a permitir irse el marrón cromado de mi piel ni aunque me maten por ello porque es parte de mi, de mi identidad y eso no pienso perderlo jamás, aunque por ello, lleve una etiqueta hasta mi muerte. Sé que algún día, no juzgarán a la persona,  por lo que pueda hacer teniendo ese color de piel, sino que se juzgará la persona por lo que ha hecho... Algún día se caerán las etiquetas y sólo quedarán los símbolos de nuestras marcas.

Podría estar así, la vida entera, pero, creo que por hoy ya basta… Sobre esto, tantas cosas que explicar y tan poco tiempo…
Eric T. Kalunga López




Bicho Malo

Bicho Malo
Dicen que bicho malo nunca muere y que si no puedes con el enemigo únete a él, será que los malos bichos son los eternos rivales de la vida, no lo sé, pero en verdad yo y seguro que muchos más estamos cansados de ser los buenos de la película. Es la hora de soltar algún bofetón que otro y de dejar de temer el castigo, amigos, sinceramente si esperáis un latigazo después de un acto acéptalo  y con orgullo, que no vean que quieres huir de él, seremos valiente lo que nos diferenciará de la escoria de verdad, es la hora de revelarse y tomar la iniciativa y escribir nuestros propias normas
Eric T. Kalunga  López 

viernes, 22 de abril de 2011

Sonrisas De Niño

Sonrisas De Niños

La sociedad que nos rodea simplemente está podrida tanto que ni siquiera se molestan en asconder, maquillar o alejar la escoria para que no nos llegue el mal olor ¿para qué? Si nosotros y los de nuestro lado están casi tan corrompidos como ellos. Que lance la primera piedra el que no haya pecado pues. Con solo encender la tele, me asquea ver programas repetitivos de prensa rosa, me indigna ver películas que disfrazan a más no poder la realidad y me apena ver noticias, cómo que un propietario ha tenido que suicidarse por el constate acoso de los vecinos y sus denuncias sin bases pero igualmente válidas.

 En fin este mundo, se pudre cada vez más, a lo mejor los religiosos tiene razón y el fin esta cerca, puede que no, puede que el ser humano sea el parásito mejor creado y más perfecto que haya existido nunca, capaz de dañar todo a su alrededor, hasta su propia especia y a sí mismo como individuo.

Pero hay veces en que mi hedonismo me hace ver que quedan atisbos de luz entres las tinieblas de este pordiosero mundo, no lo comparo con un infierno porque hasta ese está currado y está hecho para algo, no como este. Hay veces que digo “todavía hay cosas por hacer, cosas por las que vivir”. El ver la sonrisa de un niño, la mirada de una madre con su bebé sobre su brazos, mi autosuperación o el superviviente de una catástrofe, cosas como esas me dan una sensación que es una mezcla entre esperanza y responsabilidad, la responsabilidad de tener esperanzas. Buenos motivos por aprender a valorar el mundo, o por lo menos, lo bueno que hay en él, que mucho no es, por eso debemos aferrarnos a ello y hacerlo más grande, que no sonría un niño que sonrían mil y después un millón más





Eric T. Kalunga López 

Tíck-Táck

Tíck-Táck

Vemos al tiempo como el asesino de nuestros días, algo que nos persigue y acosa, imposible de esquivar, almacenar o ahorrar, simplemente es algo que literalmente escapa a nosotros, el ser humano teme tanto al tiempo porque simplemente no lo puede controlar, más que miedo al tiempo, tememos su paso y el daño que nos puede hacer su transición. Intentamos luchar contra eso con armas de todo tipo, corriendo, haciendo las cosas antes, haciéndolas cuando no tenemos nada que hacer, incluso con cremas pero todas estas lanzas que tenemos son simplemente viento para el reloj.

Es triste que el tiempo que es oro se mire en relojes de plástico, pero, el vivir con el tiempo no es una carga, es una ventaja porque el tiempo nunca juega a nuestro favor, perdemos segundo, minutos, horas, pero, cuando dejamos de luchar contra el tiempo, es cuando de verdad se pone de nuestra parte  

Eric T. Kalunga López