lunes, 14 de marzo de 2011

Cuatro Panes

Cuatro Panes

Hace varios años, una persona muy especial para mí, que espero que lea esto, me contó una historia preciosa. Que encerraba varios consejos y valores dentro de ella.

Todo comienza, en un pequeño pueblo con una joven pareja que acaba de contraer matrimonio, era ya una pequeña familia, ilusionada por todo lo que acarreaba una nueva vida, aunque había una duda que les corroía por dentro a los dos, al ser tan jóvenes e inexpertos, y no sabían cómo ganarse la vida después de varios días , el chico decidió ir a buscar trabajo por los pueblos cercanos de lo que fuera, viajó y viajó llegando cada día más lejos pero no había lugar para él, no sabía qué hacer, era obvio que él y su mujer morirán de hambre si ella no lo había hecho ya. Pero un día, en que ya no podía más, exhausto calló en el camino a las puertas de un gran caserío, allí quedo inconsciente por la falta de nutrición. Al despertase; un señor mayor con una apacible sonrisa y con una voz algo ronca le preguntó cómo había llegado hasta ahí, qué de dónde venía, él le contó todo lo sucedido, sus viajes su casamiento y sus circunstancias, entonces aquella sonrisa que caracterizaba el semblante del señor se borró, le ofreció un trabajo, aunque iba a ser duro, debería quedarse ahí hasta jubilarse, entonces, el le daría todo el dinero que habría ganado y podría volver a casa, le dio tres días para decidirlo. Escribió una carta a su mujer contado lo ocurrido y decidió aceptar. Nunca llegó correspondencia de aquella carta. Después de aceptar, el señor decidió ir de viaje, durante varios días y le dejó la casa a su cuidado, pasaron los días y las semanas, el tiempo fue más de lo estimado pero de golpe y porrazo el señor volvió con su caraterisca sonrisa, él joven le preguntó cómo esta estaba y donde estuvo tanto tiempo, pero aquel señor jamás dijo donde fue y donde iba cada mes, porque desde aquel día todos los meses aquel señor emprendía un misterios viaje aunque nunca tan tardío como el primero. Pasaron los días, las semanas, los meses y los años, pocos años le quedaban de vida al señor y el joven ya no era tan joven, así que el señor le propuso que se fuera con su mujer, aunque no le daría el dinero, sino que le daría 4 panes y tres consejos para que llegase vivo a casa pues en estos largos años los caminos se volvieron peligrosos, así que con mucho dolor y muy disgustado el tuvo que decir que sí a la propuesta de los panes, no sin antes tener que aceptar la última petición del señor, que sería que no comiese los panes hasta llegar a su casa.

Así al día siguiente, con provisiones y sus 4 panes cargados al hombro, en las escalera de la gran casa, le dio los 3 consejos, el primero sería que nunca, se desviase del camino que le le dijera aunque sonara tentador o le perjurasen que sería más corto por otro lado, el segundo que nunca saliera de su cuarto en la noche ante lo desconocido, aunque le diera pánico o se muriese de la curiosidad y por el último le tercero fue que por favor nunca hiciera algo precipitado por culpa de la rabia, ya sea originada por miedo, celos o cualquier otro sentimiento .

Comenzó su marcha el pobre hombre con cuatro panes como única recompensa a años de trabajos, pero por lo menos vivo. Por el camino, se encontró con otro peregrino y decidieron caminar juntos, por el sendero que el señor le indico, ya que era nuevo y directo hacía su pueblo, pero el peregrino le dijo que había una tajo mejor y más rápido y menos pedregoso y le invitó a caminarlo con él, pero él se negó obedeciendo el deseo de su amo, así que se separaron.  Siguió caminado él sólo, durante horas y encontró un hostal de camino donde poder pasar la fría noche que se cernía sobre su cabeza, y decidió quedarse, hablando con demás caminantes, se entero de de una noticia, una noticia que se alegró de haberla corroborado ahí, se decía por el lugar que una banda de ladrones había extendido el rumor de que existía un falso atajo lógicamente, y asaltaban a su transeúntes y los asesinaban posteriormente. Aliviado por no haber seguido el consejo de su amigo que seguramente ya estaría muerto, decidió  dormir y alojarse en un cuarto, pero se dio cuenta de que ninguno  de los caminantes de la cantina se alojaba en aquel hostal, igualmente, estaba cansado y ahí decidió dormir. Durante la noche, comenzó a escuchar gritos y berridos, se preparó para salir a ver qué ocurría pero, la voz de su amo, se presentó en forma de recuerdo, -No salgas de tu cuarto, se dijo a sí mismo y pasó la noche con la llave echada. Al día siguiente, bajó y habló con el dueño y le preguntó qué pasaba esa noche, y le explicó que tenía un hijo que estaba loco y montaba esos escándalos por el hostal y que mataba al que veía, se volvió a alegrar del consejo de su viejo amo y se marchó.

Siguió caminando, durante días, hasta llegar a su pueblo, que tenía que atravesar para ver a su esposa. Todo había cambiado, los niños ya no eran niños, ya no había esos ancianos con los que se había criado de pequeño. Al llegar a su casa, justo delante de su puerta, en el jardín, estaba su esposa, pero, estaba acompañado por otro hombre por otro hombre más joven,los dos tumbados , la cabeza de él sobre las piernas de ella, una estampa que le rompía en dos el corazón.  No podía créeselo, ¿tanto años trabajando para esto? Para cuatro panes y un disgusto. Se decidió a matarlos a los dos, estaba de camino sin que ellos le reconocieran, ni se percataron de las ansias de sangre del hombre, pero de nuevo  su menoría entró en juego, -No hagas cosa precipitadas por culpa de la ira, escuchó en su cabeza, así que decidió irse y retirarse un tiempo.

Pasadas las horas, se presentó en su casa, la llave seguía entrando como cuando se fue, y se encontró a su mujer en la cocina, junto aquel apuesto joven. Al fin lo reconoció a aquel bello joven. Su esposa, comenzó a llorar, le miró y dijo – Cariño, te presento a tu hijo, es igual que tu. En ese instante, el hombre comenzó a llorar y dios las gracias a dios por los tres consejos que le dio el señor. Comenzaron a hablar sobre los años sobre que había pasado, y la esposa le pidió que le dijera al anciano que se mejorase, a lo que él, pregunto que como es que lo conocía, y ella le conto que cada mes le venía a dar el sueldo que con sudor el hombre ganaba es su caserío, que siempre le daba noticias suyas y que aporto de parte del marido educación y vestimentas para que no le faltase de nada, el señor volvió a romper en lágrimas, agradeciendo otra vez el conocer aquel buen hombre, y arrepentido de haber pensado tan mal de ese señor con el corazón tan grande. La esposa le pidió que comiesen que, comenzasen por los panes, no podía créeselo, dentro de cada pan, había una cuarta parte de lo que había ganado a los largos de los años, lo que hacía un total, pero aún más importante, la casa en herencia más todos sus bienes y negocios a aquel hombre que había cuidado del aciano y le había dado los mejores años de su juventud, la gratitud del hombre, fue enorme y jamás pudo saber cómo pagarle eso al señor, pero sobre todo, agradeció los tres consejos que le llevaron sano a la gran sorpresa que le esperaba en su hogar 

Eric T. Kalunga López 

lunes, 7 de marzo de 2011

En Las Vías Del Tren

En Las Vías Del Tren

Quiero que conozcáis una historia, una historia real, una historia de una pareja de avanzada edad, que a mí por lo menos me emociona.
Todo comienza en día de verano, sobre el medio día, una pareja de señores mayores caminas por las vías del tren, él a su lado y ella sobre las propias vías. Esta pareja, como siempre y cada día estaba discutiendo. La pobre señora al haberse casado joven y en sus tiempos no tuvo más opción que aguantar al su mal marido, ella se quejaba de que era un payaso, un ignórate, un machista, vamos una auténtica perla, él siempre le insultaba y había hecho de su vida lo que ella pesaba una auténtica desgracia. Como todo los días después de haberse jubilado, se fueron caminar por las vías siempre miraba el tren pasar. Al ir discutiendo la señora no miraba por donde pisaba y de repente, metió el píe entre una tabla de la vía el suelo y un raíl, el marido siguió caminado sin darse cuenta, al percharse de ello se giró y dijo:-¿pero eres imbécil? Sigue caminando y deja las tonterías para luego.

Ella en su inocencia pensó sacarlas de primera, pero, no podía ser el píe, no salía se quedó ahí atracando, lo intentaba y lo volvía a intentar pero si podía, no salía, su marido atónito, miraba sin saber que ocurría. – Payaso, deja de mirar y ayúdame, que estás atontado. Le chillaba la señora a su marido, el señor fue directamente a ayudarla mientras le recordaba lo inútil que era y todas las veces que la había dicho que no caminara por encima de las vías. En ese maldito momento un gran estruendo se escuchaba acercarse, sus corazones se aceleraron y se temieron lo peor, la mirar hacia su lado, el miedo fue confirmado. El tren como siempre se acercaba a toda máquina, miraron alrededor desesperados  en busca de ayuda pero solo vieron una red de vías y raíles a su alrededor, el tren cada vez estaba más y más cerca y como siempre seguían discutiendo echándose en cara las cosas del pasado mientras, el la ayudaba y ella seguía luchando con las vías por liberar ese maldito píe, ya no quedaba casi tiempo, y ella de repente dejó de intentarlo y le dijo:-Mira, pensándolo bien, mejor déjame, nunca me has querido de verdad, además soy tonta ¿no? Mejor no estar en este mundo, corre sálvate tu por favor.

De esta manera, le empujo queriendo que se callera de culo al suelo y apartarle de la trayectoria del camino, pero él más rápido todavía, le agarró el brazo, le abrazó y le susurró –Si te vas, nos vamos juntos. Has estado conmigo siempre, ¿qué voy hace yo sin ti ahora? Lo siento, sólo, te quiero y la abrazó más fuerte si podía, cerró los ojos a esperar la muerte  junto a su mujer.

 Los señores, abrazados se quedaron ahí, pensado en el sonido del tren que cada segundo estaba más cerca y más cerca, ya lo tenían encima y justo cuando iban a impactar, l ruido ensordecedor se hizo inmenso, y de repente se alejaba, era un milagro, estaban de una pieza no se lo podía creer. El miedo y el estrés no les dejó, pensar ni ver que unos metros más atrás, había un cambio direccional de raíl.

Días más tardes, les llegó una carta en la cual el logotipo de RENFE estaba impreso, que comunicaba que tenían una multa que ascendía a los 470 euros por comportamiento temerario, del cual, el maquinista y las cámaras eran testigos. En aquel instante, el marido se giró, corrió por el pasillo y le gritó a su esposa –Ves lo que has provocado con tus idioteces, definitivamente me eh casado con una payasa. A lo que la mujer se giró, sonrió y le contesto: -Sólo, yo también te quiero.

Esta historia, la contaba la propia mujer, después de la muerte de su marido. Pensaba que en verdad nunca fue tan malo como aparentó al fin, cierto es que, le increpaba y le decía bordarías que nunca había sido un caballero, pero jamás, le faltó nada y siempre tuvo lo que ella necesitaba y pedía a lo mejor no como regalo, pero si como sorpresa encima de su colchón, en verdad nunca llegó a estar triste del todo porque él intentaba que los problemas no le afectasen del todo y le hacía reír, fue un gran padre pero sobre todo siempre había estado junto a ella, con quejas, pero jamás la cambió ni la intento cambiar. Se dio cuenta, de que en verdad tuvo un marido ejemplar una persona que de verdad la quería y que no importaba su carácter, porque de cualquier manera habría dado su vida por ella. Nunca se arrepintió de las malas palabras que ella dijo de su marido, porque él en su lecho de muerte, le pidió que no lo hiciera que se las merecía y que fuera feliz ya que él no pudo hacerla de todo. Hasta el fin de sus días, él la quiso

Eric T. Kalunga López 

miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Destino?


¿Destino?

¿Qué es el destino? ¿está escrito o lo decidimos nosotros?  Para Jorge Manrique, este es el mismo para todos, según su obra más conocida, para muchas de las numerosas religiones del mundo este está en manos de dios, para los griegos y romanos nuestro destino es un simple juego de dioses y nosotros meras fichas, con nombres y apellidos, pero fichas al fin y al cabo. Bueno, creo que jamás sabré la respuesta exacta de esto y si alguien es que lo escribe, lo decide por nosotros y nos haces vivir cosas tan bonitas como horribles no creo que encuentre un porque lo hace. Sinceramente no creo que el destino se escriba o ya esté decidido, pero, sí opina que a veces en bastantes ocasiones estamos condicionados.

Debemos agradecer como somos y quienes somos por haber nacido donde en el lugar en el que estamos, tenemos facilidades y poder adquisitivo que no todos tienen en este planeta, eso es cosa del destino o del azar, en realidad ¿Qué diferencia hay entre una y otra? Eso podría ser una prueba de que nuestros destinos están atados desde un principio gasta a un fin y así entretejiendo la red de nuestras vidas unas con otras, pero no, me niego a pensar que hay un ente un ser que se dedique a decidir por nosotros a algunos hacerles gloriosamente grandes y a otros convertirlos en simple escoria, que nos haga sentir como dioses, como ángeles y que de golpe y porrazo nuestra felicidad sea hecha desaparecer como por arte de magia, como si una nube fuese. Hemos pensado y dicho con voz afirmante que el destino de nuestros días están escritos para culparlo de nuestro fracaso en muchas ocasiones en otra para justificar el espíritu de alguien, pero nada más lejos de la realidad amigas y amigos lectores.

Si hubiese un Dios un padre todo poderoso y creador de la creación no, no sería tan letal, como mucho sería un gran pasota de nosotros, pero no se molestaría en golpearnos y machacarnos como pasa en la realidad, ¿por qué lo haría? El destino, después de nacer, es enteramente nuestro de nadie más somos los escritores de nuestros días, los actores protagonistas de nuestro film y a la vez directores, aunque tengamos una vocación y estemos llamados a ser algo, sólo nosotros decidimos de serlo, que no decidan por nosotros pues nuestro destino, es nuestro escrito o no, y aunque estuviese completamente escrito, contadas hasta la última palabra que salga de nuestra boca y plasmado hasta el más mínimo gesto que hagamos, es para nosotros y por lo menos debemos decidir el guión con el que dirigir nuestra vida, aunque siempre pensaré que soy y somos libres de elegir nuestro destino y lucharé por que el mío sea mejor planteado que la última vez que me lo plantee, pero no sólo eso, también hacer que el vuestro, es de mis amigos mejore junto con él, porque, señoras y señores no os engañéis, el futuro mejora con nuestro esfuerzo, no pensemos que a lo mejor el destino será piadoso con nosotros porque si existe no lo será, mirad la historia, seguro que todos tenemos un amigo, una familia que, el destino le ha gastado una broma muy pesada, incluso no mereciéndola, así que amigas y amigos, que no nos vendan la moto ni nos engañemos, que ni las intenciones, ni los ruegos, ni nada funciona si no movemos nosotros nuestra primera ficha y así, podremos romper los moldes de nuestro “destino” y veréis que un destino hecho por notros mismos para nosotros mismo, es mucho mejor y placentero que el que nos ponga, vendan y por supuesto impongan, y que de una vez por todas, seamos los guionistas de nuestra historia y la dejemos plasmada en la larga vida del mundo.

Eric T. Kalunga López 

martes, 1 de marzo de 2011

Gracias...

Gracias...

Bueno, amigos en primer lugar querría pedir disculpas al gente que lee estas entradas y le gusta, por motivos técnicos no he podido elaborar más de esta entradas por que los ordenadores de mi hogar están estropeados y mucho menos subir alguna, así que por favor, disculpas y muchas por que el apoyo que he recibido de mis amigos ha sido grandísimo. Es ahí donde quería yo llegar. Le dije a un gran amigo mío que prestase atención a mi blog porque quería hacerle una pequeña sorpresa a él y a todos los lectores que han pasado por aquí e independientemente de si les ha gustado o no ha leído alguna entrada o parte y por supuesto los que la han leído todo. Es increíble el apoyo que estoy recibiendo por parte de mis amigos y familia por hacer esto, es genial, pero, sinceramente no debería sorprenderme porque en mi vida han hecho presencia grandes y pequeños amigos pero todos iguales de buenos, amigos que simplemente su valor como amigo superar al de un imperio y esto es simplemente para daros la gracias, sí, sí, las gracias. Gracias a todos aquellos amigos que pasaron por mi vida aportando algo de ellos en mi corazón haciéndome parte de ellos y aportando algo de su ser en el mío, a lo que están por ser mis baluartes, ante las conquistas, mi muros ante los contra ataques que recibo, las puntas de mis flechas pero sobre todo son mi tranquilidad en mitad del infierno de la confusión y de la tristeza, a los que vendrán por las cosas que nos tocan por vivir y en cierto modo a mis grandes rivales (que no implica que dejen de ser amigos) y a mis enemigos porque me habéis hecho más grande y más fuerte, por enseñarme lecciones en la práctica y por haberme hecho ver la fuerza, valentía e ímpetu que tengo.

Amigas y amigos, gracias por haber estado en mi vida y haber pasado por ella porque mi nombre no tiene sentido si no pudiese recordar los vuestros, prácticamente sois mi identidad. Gracias porque cada historia persona entre cada uno de vosotros y yo es la mejor de las entradas. Gracias por ser el mejor testimonio sobre mí y mi existencia, sobre el breve paso que tuve por este alocado mundo, pero sobre todo por compartir tramos de vuestros caminos con vosotros, de haber confiado en mí y de haberme valorado tanto como habéis hecho todos, esto no va por nadie en concreto y por todos en general, simplemente sabed que estoy orgulloso de todos y cada uno de vosotros, de que seáis como sois y de ser quienes sois, simplemente, amigas y amigos, os quiero

Eric T. Kalunga López 

domingo, 27 de febrero de 2011

Durmiendo Con El Enemigo

Durmiendo Con El Enemigo

Este mundo hay veces que no lo entiendo, en realidad hay tantas cosas bonitas e insignificantes que de verdad debe apreciarse, que el sol y la brisa marina golpee nuestro rostros, el poder descansar de los latigazos de un sol castigador bajo la sombra de un árbol, no sé pequeños placeres que hacen placer de la confusión que es vivir, pero, hay cosas… Cosa que me hacen dar cuenta que le ser humanos es su propio virus ¿imagináis que la personas que amáis, que adoráis, por la cual lo habéis dado todo de repente, de golpe y porrazo, sea el que se convierta en vuestro verdugo, el que os daña y revuelve a dañar si ningún miramiento ni sentimiento? Sí, es algo, espeluznante ¿verdad? Por un simple instante, pensada que vuestra pareja, vuestro padre o madre, vuestro hermanos o vuestro amigos, entrase, y os diese una paliza mientras o insulta y arremete contra vosotros con todas sus fuerzas golpeándoos y lazándote hacia todo lados y mientras te propina golpe con cualquier cosas contundente que encuentre y que de esa paliza, os mate, y simplemente por el hecho de que, no les gusta cómo te has vestido, ¿A qué no mola?

Bueno, Señorea y señores esta es la realidad de 90.000 españolas, y debo de decir, auto declaradas seguro, que muchas más que lo llevan en silencio, no solo españolas, si no españoles también y menores que ni siquiera casi ni siquiera se imagina que es español por qué no han tenido oportunidad a saberlo. Dios, me mata de rabia la gente así, la gente que por simple idioteces, sin sentido, porque es que no lo tiene, pegan y golpean hasta la muerte a su pareja o hijos. Me pongo en el lugar de esas víctimas, estar en su piel hasta me asusta, que me torture, me agreda y me mate la persona con la que he convivido años, a la que le he dado mis mejores años, la persona que es el padre de mis hijos o el padre de mi hermano, la persona en las que más debería confiar, con la que duermo y confío mis sueños y pesares acabe conmigo, que mi piel sea un lienzo manchado de morado y que sus puños simples pinceles de violencia. No soy violento, la aborrezco, la odio, decidí no seguirla es uno de mis principios, pero amigas y amigos esto hace que olvide mis principios la ira que me invade es superior a mí, no dudaré un segundo en si veo un caso así, arremeter con toda mi ímpetu hacia el agresor, con toda mi ira y rabia y hacerle el mayor daño posible, aunque no sea lo correcto.

Os pediría por favor que, si sabéis de algún caso, de un amigo de otro amigo, que simplemente se haga saber, hacedlo público, que a estos patanes se le caiga la cara de vergüenza y también por alguna bofetada que una persona de verdad y decente les propine y con ganas, porque se las merecen de verdad. Arremeted contra estos asesinos sin perdón pues ellos no lo tuvieron de sus víctimas, no le deis segundas oportunidades pues nadie se la podrá dar a sus víctimas, que el castigo que caiga sobre estas cucarachas, porque no llegan ni a insectos, es más llamarles así es, insultar al insecto marrón que tanto nos repugnan. Hacer que estás personas paguen y sean castigadas con todas las leyes, humanas y divinas, habidas y por haber es y será el mejor homenaje a tantas víctimas, a tantas niñas y mujeres que su alma fue selladas por un animal rabioso, por eso hombres bueno que respetan y aman a las mujeres y soportan un cruz impuesta que no debe llevar, a esos niños víctimas secundarías pero no menos importantes que sufrirán secuelas eternas y sobre todo al valor que han tenido al pasar años de su vida, durmiendo con el enemigo

Eric T. Kalunga López 

sábado, 26 de febrero de 2011

Lazos

Lazos

Lazos, sí, lazos. Es un lazo invisible de sentimientos, un vínculo  un algo que nos hacen sentirnos apegado a alguien, lo que nos une a los demás estos lazos son más fuertes que al propia sangre que el propio corazón que forjó las cadenas con las que nos atamos a los demás. Hoy quiero, opinar sobre estos lazos y dedicar mi reflexión a esas personas que tiene, amigos familia y de más seres queridos en la distancia, a todas esas personas que a veces se sienten solas o notan una ausencia en el corazón por que les falta ese alguien, un hijo, un hermano o un amigo, sinceramente creedme  cuando os digo que estos lazos son más fuertes que nada en verdad. Hablo de propia experiencia cuando digo este tipo de cosas por, amigos, yo también me siento unido a mucha gente, cosa que me encanta, el saber que formo parte de cada uno de ellos, pero, mucha gente de las que formo parte ni siquiera viven en mi ciudad, sinceramente los echo de menos a todos a muchos, hace lustros que no veo y sinceramente duele, pero ¿sabéis qué? Que, con todo esto, aún siento unos lazos que me unen a estas personas, un cariño, un amor tan grande que, no importa la distancia o el tiempo, es algo tan grande que bueno, no sé ni explicar, parece incoherente el querer a alguien que no ves, con el cual no te relacionas, que no sabes, como crece, ni casi siquiera el color de su piel, me siento triste y vacio por un lado, pero, a la vez, me alegro, porque sé, que mi sentimientos han llegado a lugares de este inmenso mundo, porque ahora, se puede dar la vuelta al mundo en 4 horas, pero ¿Qué hay de la gente que vive en él? Ojalá fuera al revés conocer a todas las personas en 4 horas y dar la vuelta en 40 años, pero, eso ya es otra historia, decir nada más, a las personas que tienen alguien en la distancia que no están solos que hay gente como ellos, yo por lo menos y tendrán mi apoyo incondicional que luchen, sí, que peleen aunque, parezca difícil, por hacer ese nudo, más fuerte grande y flexible, que todo ese cariño, si está es porque es correspondido y qué por favor, que jamás, nunca, se rindan porque estas, son una de las batallas más titánicas que existen y que jamás tendrán y que opino que deben ganar para poder mirarse al espejo y estar contentos consigo mismo.

Dejando a un lado, el tema de la distancia, me gustaría continuar hablando y dando a conocer mis pensamientos sobre estos lazos. Podría escribir y escribir analizando y dando mi opinión sobre estas cadenas forjadas en el fuego del cariño y enfriadas en la exploración del ser de la personas  a la que damos esa ¿cómo llamarlo? Autoridad sobre nuestros corazones, hay tantas y de tantos tipos, cada una tan bonita como ella misma independiente de la anterior, tantas como personas en el mundo, de seguro que más, es muy importante tener esto vínculos ¿sabéis amigas y amigos lectores? Nos hacen fuertes, como varias cosas más en la vida. El chaval más pequeño e indeciso se puede volver el muro más fuerte y que soporte más presión, golpes, torsiones y demás cambios físicos sin casi cambiar su expresión o hacer que la persona más buena, menos dañina y con menos maldad, se hagan tan fuerte, que pueda hacer un daño a sus amigos para protegerlos (aunque suene raro) por qué, amigos, debemos ser fuertes para convertir a nuestros  enemigos, pero, aún más para convertir a nuestros amigos y encima por su bien, debemos conservar estos, nudos que no vuelven una red con el mundo y las personas que nos rodean, salvarlos como sean y sobre todo darlos a conocer y como he dicho en varias ocasiones, que sean como son que nadie más que las personas que están en sus extremos puedan tocarlos y así, hacerlo más fuertes.

Eric T. Kalunga López 

viernes, 25 de febrero de 2011

Si Hoy Muriese…

Si Hoy Muriese…


A veces sueño, a veces deliro con saber cómo será mi entierro. Ver mi propio funeral, asistir a mi propio velatorio, entrar flotando por una ventana o atravesando una pared como un fantasma y volar por encima de la cabezas de mi seres queridos y conocidos lentamente como una bolsa arrastrada por una suave y cálida brisa mientras observo a los asistentes y reírme al ver sus lágrimas, pues estas no son invitadas a dicho evento, en su lugar apreciaría sonrisas y carcajadas, disfrutaría escuchando como mis amigos y familiares hablan sobre mí, aventuras que he tenido, anécdotas de cuando he sido pequeño, como si lo viese, el resto de los integrantes de “hombres del barranquillo” riéndose de tantas tonterías mías que dije y tantas locuras, al otro “Seal Air Raider” contando a todo el mundo como entró en el baño mientras me duchaba o me acosaba para que entrase en esta junto a él. Quiero que mi funeral sea una cuna de felicidad donde reinen las bromas y el cariño, que todos apoyen a mi familia, pero sobre todo que todos, se sientan orgulloso de asistir a dicho evento y que todos tengan algo que contar sobre mí. Hablando en serio y desde el corazón tengo una lista inmensa de personas que quiero ver en mi funeral, amigos y rivales, que mis amigos estén en mi último adiós y a mis rivales para despedir al que fue el más probable el peor rival que han tenido nunca y que todos, pero todos, vean la sonrisa contagiosa que lucirá en mi cara,  porque si de verdad quiero que todos asistan, que vallan, que hagan acto de presencia es para que vean y sepan que he sido lo que fui porque ellos me dieron esa identidad, que hubo alguien que me abrazo en mi momentos malos y que yo abracé a alguien en los suyos, que fui feliz por todo el mundo que me rodea y por haber superado las dificultades que me pusieron y hasta el fin, y si morí por alguna de esa dificultades, estar feliz de haber llegado hasta ahí, hasta ese punto, porque amigas y amigos siempre estaré orgullos de mi historia de vosotros y de mi familia, sobre todo, entre ellos, de mis hermanos, quiero que mi funeral, sea una fiesta, en la que yo y mi historia sean las protagonistas pero sobre todo, que lo sean los asistentes de este evento

Es muy conocida la frase de “¿Si muriese mañana que me dirías hoy? “ sinceramente, valla idiotez, yo opino que no es importante lo que digan antes de morirte, sino lo que dirán después, porque amigas y amigos lectores, lo importante viene después. Una vez oí la siguiente frase “Es muy triste que las mejores cosas  que le puedas decir a una persona se las digas cuando ya no la puede oír” y lo peor, es que es verdad, en parte me gustaría asistir a mi propio funeral para escuchar esa palabras y saber de verdad lo que fui para todos, de verdad me daría cuenta de las cosas buenas que hice y de las malas, de las lágrimas que provoqué y de las sonrisas en las que tuve que ver. Y dicho esto, quisiera hacer un petición a todos los lectores y acabar con esta breve reflexión. Imaginad que, hoy mismo, perdéis a una persona querida, ser irá sin saber que es para vosotros, así que por favor, me gustaría que le digáis a vuestras personas cercana lo que significan para vosotros, sed sinceros y expresaos como podáis y sabéis, escribidle, habladle, a vuestra madre, padre, pareja o hermanos, y que, si tiene algo bueno, no tengan que asistir a su propio funeral  

Eric T. Kalunga López